Leo Beenhakker: La leyenda de los banquillos

Hablar del fútbol holandés es hablar del "fútbol total", un estilo que deslumbró a generaciones enteras de aficionados por su dinamismo, creatividad y belleza. 


De esa escuela nacieron figuras clave del fútbol moderno, y entre ellas, un nombre brilla con luz propia: Leo Beenhakker. Hoy, en TSO, rendimos homenaje a esta leyenda.

Leo Beenhakker nació en Róterdam el 2 de agosto de 1942. Alumno aventajado de Rinus Michels, fue un firme defensor del fútbol ofensivo, rápido y técnico, propio del legado del "fútbol total". Sus cualidades como entrenador no tardaron en destacar.

Su debut profesional se produjo en la temporada 1975/76 al frente del Go Ahead Eagles, tras una etapa como segundo entrenador en varios equipos menores. En su primer año al mando, llevó al equipo a una discreta pero meritoria decimotercera posición en la liga.


Un año más tarde, en 1976, se integró en la estructura del Ajax como entrenador de las categorías inferiores. En la temporada 1979/80, asumió la dirección técnica del primer equipo, tras el paso de varios técnicos con propuestas más conservadoras. Beenhakker devolvió al club su esencia: el fútbol total que tantas alegrías había dado a la afición neerlandesa.

En la temporada 1981/82, dio el salto al fútbol español para hacerse cargo del Real Zaragoza. Aunque no logró títulos con el conjunto maño, sí consiguió mantener al equipo en Primera División durante dos temporadas. En 1984/85 regresó a su país natal para entrenar al Volendam.


El gran punto de inflexión de su carrera llegó en 1986, cuando Ramón Mendoza, presidente del Real Madrid, le confió el banquillo del club blanco. Beenhakker reemplazó a Luis Molowny y tomó las riendas de una generación dorada: la Quinta del Buitre. Dirigió al equipo hasta la temporada 1989/90, en la que fue sustituido por John Toshack.

Durante su etapa en Madrid, el técnico neerlandés vivió el periodo más exitoso de su carrera, conquistando tres Ligas, dos Supercopas de España y una Copa del Rey. Tras su salida del club merengue, Beenhakker emprendió un extenso recorrido internacional. Entrenó en México, Turquía, Suiza, y Países Bajos, además de dirigir a varias selecciones: fue seleccionador de Países Bajos (1985, 1986, y 1990), Arabia Saudí (1993/94), Trinidad y Tobago (2005/06) y Polonia (2006/09).


Tras colgar el silbato, decidió retirarse entre su tierra natal y Trinidad y Tobago, país que le otorgó su más alta condecoración presidencial en reconocimiento a su aportación al fútbol local.

Ayer, la vida de uno de los grandes del banquillo se apagó para siempre. Pero su legado permanece, inmortal, en la memoria de todos los que aman este deporte.

Descanse en paz, maestro.

Post Daniel Moreno // @dmtorrejon

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