¡El Rayo vuelve a Europa!

Anoche, el Estadio de Vallecas vivió uno de esos capítulos que se graban en la memoria colectiva de un barrio y un club. El Rayo Vallecano certificó con solvencia su clasificación para la Conference League, tras superar al Neman Grodno bielorruso. No era un simple triunfo deportivo: era el regreso de la franja a Europa, nada menos que 24 años después.

La última vez que el Rayo viajó por el Viejo Continente fue en la temporada 2000/01, cuando se coló en la Copa de la UEFA gracias al Premio Fair Play que otorgaba la FIFA. Aquella aventura tuvo momentos memorables, como la eliminatoria frente al Lokomotiv de Moscú o el cruce con el Girondins de Burdeos, hasta caer ante el Deportivo Alavés en los cuartos de final. Fue una gesta romántica, casi inesperada, que dejó cicatrices dulces en la memoria de Vallecas.

Pero esta vez es distinto. Hoy no hablamos de invitaciones ni favores, sino de un mérito ganado sobre el césped, fruto del trabajo de Íñigo Pérez y su cuerpo técnico. En la pasada temporada, el equipo se sostuvo en Primera con personalidad, apostó por un fútbol valiente y encontró en su gente (la grada, la hinchada de la franja) el motor que siempre empuja en Vallecas.


El Rayo no tiene los presupuestos de los gigantes, ni fichajes millonarios, ni portadas constantes en los grandes medios. Pero su historia siempre se ha escrito desde otro lugar: el de la ilusión, el coraje y la nobleza. Valores que se reflejan en la plantilla, en futbolistas que quizá no sean estrellas mundiales, pero que han entendido lo que significa ponerse la camiseta rayista y defenderla como si fuera la última batalla.

En tiempos en los que el fútbol europeo parece reservado para unos pocos, lo del Rayo es un recordatorio poderoso: no hacen falta presupuestos astronómicos para soñar y competir, solo un equipo que crea en sí mismo y una afición dispuesta a llevarlo en volandas.


Por eso, anoche no solo celebró Vallecas. Anoche celebró toda esa parte del fútbol que aún resiste a la tiranía del dinero. Celebró la Europa de barrio, de estadio humilde, de grada de cemento y banderas hechas a mano. Celebró que soñar, todavía, sigue siendo posible.

Y el Rayo soñó, creyó y lo logró. Hoy Vallecas está de fiesta, y mañana, quién sabe… quizá Europa también termine enamorándose otra vez de la franja.

Post Daniel Moreno // @DMTorrejon

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