Ousmane Dembélé: del “mosquito” al rey del fútbol
La temporada que lo cambió todo
Los números hablan por sí solos: 53 partidos, 35 goles, 16 asistencias. Pero más allá de las cifras, lo de Dembélé fue una sensación: vértigo constante, un regate que parecía imposible de frenar y una madurez en su fútbol que hasta hace poco se le escapaba. Con él como estandarte, el PSG conquistó un póker histórico: Ligue 1, Copa de Francia, Supercopa, Supercopa de Europa… y la joya que faltaba, la primera Champions League de la historia del club. El “mosquito” se convirtió en el símbolo de un París que dejó de soñar para empezar a reinar.
Nacido en Vernon en 1997, Dembélé despegó en Rennes siendo apenas un adolescente. Un año le bastó para que media Europa lo quisiera. En el Borussia Dortmund explotó con 10 goles y 21 asistencias en una sola temporada, ganando la Copa alemana y siendo nombrado mejor debutante de la Bundesliga. El futuro ya era suyo.
Entre la frustración y el asombro, Dembélé dejó siempre la sensación de que tenía mucho más dentro. Y quizá esas experiencias fueron las que, con el tiempo, le ayudaron a encontrar la madurez que hoy lo define.
Campeón con Francia, consagrado con el PSG
Con la selección francesa, Dembélé ya había tocado el cielo en 2018 al ser campeón del mundo, y volvió a estar en el escaparate global como subcampeón en 2022 y semifinalista de la Euro 2024. Siempre presente, siempre útil, siempre parte de un grupo dorado. Pero ha sido en el PSG, bajo la mano de Luis Enrique, donde explotó definitivamente: un futbolista ambidiestro, eléctrico y creativo, pero ahora también resolutivo y decisivo.
Con este galardón, Dembélé se une a un club exclusivo: el de los futbolistas franceses que han conquistado el Balón de Oro. Un camino que va desde Raymond Kopa hasta Zidane, pasando por Platini o Benzema, y que ahora suma un nombre que parecía improbable hace apenas unos años. Su historia es la del talento que se resiste a rendirse, del joven que fue tachado de frágil y despistado, pero que terminó escribiendo su mejor capítulo con un balón en los pies y París a sus espaldas.
Ousmane Dembélé, el chico que en Barcelona llegaba tarde a los entrenos, hoy llega puntual a recibir su 1er Balón de Oro como el mejor jugador del mundo.
Post Redacción TSO
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