Rumbo al Mundial 2026: SENEGAL 2002, UN PAÍS QUE HIZO VIBRAR A UN CONTINENTE

Hablar de Senegal en el Mundial de 2002 es hablar de una sacudida al orden establecido. De un país debutante que llegó sin complejos y salió convertido en leyenda. De un equipo que no solo ganó partidos, sino que se ganó al mundo. El domingo se juegan la Final de la Copa de África frente a Marruecos en Rabat, y es buen momento para recordar cuando este país hizo historia en el mundo del fútbol. 

Todo empezó con un golpe que aún resuena. Partido inaugural. Francia, campeona del mundo, con Zidane, Henry, Vieira, Thuram… contra un Senegal que pisaba por primera vez un Mundial. Minuto 30: Papa Bouba Diop empuja un balón suelto y marca el 0-1. Lo que vino después fue resistencia, coraje, fe. Senegal ganó. El campeón caía en su estreno. Y el torneo cambiaba de tono.


Aquel equipo dirigido por Bruno Metsu jugaba con alma. Con El Hadji Diouf desatado, con Salif Diao mandando en el centro, con una defensa firme y un orgullo que se sentía desde la televisión. Empataron con Dinamarca, vencieron a Uruguay y se plantaron en octavos como si llevaran décadas en esto.

Y allí, frente a Suecia, firmaron otro capítulo eterno. Partido cerrado, tenso, decidido en la prórroga. Minuto 104. Henri Camara recibe, gira y marca el gol de oro. Senegal estaba en cuartos de final. Un debutante africano entre los ocho mejores del mundo.


Y tocaba Turquía, otra de las sorpresas. Cayeron ante Turquía, sí. Pero ya daba igual. Habían cambiado la historia. Demostraron que África no era solo talento sin rumbo, que podía competir, resistir, creer. Que un Mundial también es para los que llegan sin pasado, pero con hambre.

Senegal 2002 no levantó una copa. Levantó algo más difícil: la ilusión de millones. Fue la prueba de que el fútbol, a veces, todavía guarda espacio para los cuentos imposibles. Y de que hay victorias que no se miden en trofeos, sino en memoria. ¡Suerte en la final del domingo Leones de Teranga! 

Artículo Dani Moreno

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