45 años después, Madrid vuelve a tener Fórmula 1

Este fin de semana Madrid vuelve a escuchar un sonido que llevaba 45 años esperando. La Fórmula 1 regresa a la capital con un nuevo circuito, más de 100.000 aficionados, Carlos Sainz como gran referente local y un impacto que va mucho más allá de lo deportivo. MADRING ya está aquí.


Hay acontecimientos deportivos que duran unas horas y otros capaces de cambiar durante unos días el ritmo de toda una ciudad. Madrid está a punto de comprobar a qué categoría pertenece un Gran Premio de Fórmula 1.

Del 11 al 13 de septiembre de 2026, la capital española se convierte en uno de los grandes centros del deporte mundial con el estreno del Gran Premio de España en MADRING, el nuevo circuito levantado alrededor de IFEMA y Valdebebas. No será simplemente una carrera más del calendario.

Para Madrid significa recuperar la Fórmula 1 45 años después de aquella última carrera disputada en el Jarama en 1981. Para la F1 supone estrenar uno de sus proyectos más ambiciosos de los últimos años. Y para la ciudad, afrontar un fin de semana con cifras propias de un gran acontecimiento internacional.

Madrid estrena Madring y abre una incógnita para la Fórmula 11.000 × 6661.000 × 666

Entradas agotadas, hoteles disparados, decenas de miles de visitantes extranjeros y una previsión de impacto económico de 467 millones de euros. Madrid vuelve a la Fórmula 1. Y lo hace a lo grande.

Para encontrar la última carrera de Fórmula 1 celebrada en la Comunidad de Madrid hay que viajar hasta 1981.

Aquel Gran Premio de España se disputó en el Jarama y terminó con una de las victorias más recordadas de Gilles Villeneuve. Desde entonces, Madrid había visto pasar generaciones enteras de pilotos, coches y campeones sin volver a albergar una prueba del Mundial. Hasta ahora.

La Fórmula 1 moderna aterriza en una ciudad completamente diferente a aquella de principios de los ochenta y lo hace con un concepto también diferente: un circuito semiurbano de aproximadamente 5,4 kilómetros y 22 curvas, combinando zonas específicamente construidas para la competición con otros tramos integrados en el entorno urbano. 

Su nombre ya empieza a formar parte del vocabulario deportivo madrileño: MADRING. El contrato asegura la presencia del Gran Premio hasta 2035, por lo que este fin de semana no representa únicamente el regreso de la Fórmula 1. Es el inicio de una nueva etapa.

Todo circuito necesita algo que lo haga reconocible. Spa tiene Eau Rouge. Suzuka tiene sus eses. Monza vive alrededor de la velocidad y Mónaco alrededor de sus calles.

Madrid quiere que su imagen sea La Monumental. La curva 12 será probablemente el punto más espectacular del nuevo trazado: una enorme curva peraltada de alrededor de 500 metros, con una inclinación cercana al 24%, diseñada para que los Fórmula 1 permanezcan varios segundos sometidos a una enorme carga lateral.

Su concepto está inspirado en las plazas de toros y alrededor de ella podrán concentrarse decenas de miles de aficionados. No parece casual que incluso su nombre busque identidad madrileña.

La Monumental nace con la intención de convertirse en la fotografía de MADRING que dé la vuelta al mundo.

Carlos Sainz, madrileño y embajador del circuito, ha sido una de las grandes figuras vinculadas al proyecto desde su nacimiento. Y pocas historias podía ofrecer este primer Gran Premio mejores que la de un piloto de Madrid compitiendo ante su propia ciudad.


Una de las claves del proyecto es precisamente su ubicación. MADRING se encuentra alrededor de IFEMA y Valdebebas, muy cerca del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas y conectado con algunas de las principales vías y redes de transporte público de la capital.

La Fórmula 1 estima que cerca del 90% de los aficionados podrá acceder al circuito mediante transporte público.

Pero recibir a la F1 también obliga a transformar temporalmente una parte de Madrid.

Durante estos días habrá restricciones de tráfico en el entorno de IFEMA-Valdebebas, refuerzos especiales de Metro, Cercanías y autobuses y un dispositivo de seguridad formado por alrededor de 1.500 agentes diarios, además de sistemas de vigilancia aérea y antidrones.

El objetivo es gestionar una afluencia acumulada que podría alcanzar las 345.000 personas durante los tres días. Porque este fin de semana Madrid no solo tendrá una carrera.

Durante unas horas tendrá prácticamente una pequeña ciudad construida alrededor de ella. 120.000 entradas y aficionados llegados de medio mundo. La respuesta del público explica la dimensión del evento.


Se han vendido alrededor de 120.000 entradas, incluyendo graderío y hospitalidad, y unas 80.000 corresponden a aficionados procedentes de fuera de la Comunidad de Madrid.

Aproximadamente 45.000 llegarán desde otros países. Reino Unido, Francia, Corea del Sur, Argentina, México o Uruguay aparecen entre algunos de los mercados donde más ha aumentado la demanda de vuelos hacia Madrid durante estos días.

Y detrás de algunos movimientos también aparecen los pilotos. La presencia de Franco Colapinto ha disparado el interés procedente de Argentina, mientras que Carlos Sainz ejercerá inevitablemente como gran referencia española y madrileña.

La Fórmula 1 hace tiempo que dejó de ser únicamente un campeonato automovilístico. Se ha convertido en un fenómeno global capaz de movilizar aficionados de un país a otro para vivir un Gran Premio como si fuera un festival de tres días. Madrid quiere aprovechar precisamente eso.

Mientras los coches compitan el domingo, fuera de la pista se estará disputando otra carrera. Y probablemente sea la que mejor explica por qué las ciudades luchan actualmente por albergar un Gran Premio.

Un estudio de PwC estima que la primera edición de la F1 en Madrid generará alrededor de 467 millones de euros de impacto económico y cerca de 8.850 puestos de trabajo directos.

La hostelería sería una de las grandes beneficiadas, con alrededor de 59 millones de euros, pero el efecto se extiende a construcción, transporte, comercio, industria, servicios profesionales o comunicaciones.

La previsión habla además de unos 83 millones de euros entre impuestos y cotizaciones.

Y si el proyecto mantiene estas cifras durante su contrato, el impacto acumulado hasta 2035 podría rondar los 4.500 millones de euros.

La apuesta, por tanto, va mucho más allá de tener veinte monoplazas corriendo durante dos horas por Madrid.

Dormir en Madrid esta semana también tiene precio de Fórmula 1. Hay una cifra especialmente gráfica para entender lo que provoca la llegada del Mundial. 485 euros.

Ese es el precio medio estimado de una noche de hotel en Madrid durante los días del Gran Premio, frente a los aproximadamente 286 euros registrados en el mismo periodo del año anterior. Un incremento cercano al 70%.

En algunas zonas próximas al circuito, determinados alojamientos turísticos han alcanzado precios de varios miles de euros por apenas tres noches.

La ocupación hotelera se mueve en niveles cercanos al lleno y se esperan alrededor de 300.000 pernoctaciones relacionadas con el evento.

Restaurantes, bares, taxis, comercios, hoteles y ocio forman parte de una maquinaria económica que empieza mucho antes de que se apague el primer semáforo.

La llegada de la Fórmula 1 tampoco puede entenderse de forma aislada. Madrid lleva años buscando posicionarse como una de las grandes capitales internacionales del deporte y el entretenimiento. Grandes partidos de fútbol, tenis, conciertos, eventos internacionales y ahora un Gran Premio forman parte de esa estrategia.

La diferencia es que pocas competiciones ofrecen un escaparate comparable al de la F1.

El campeonato recorre algunas de las ciudades más reconocibles del planeta y proyecta cada Gran Premio a una audiencia internacional gigantesca.

Durante este fin de semana, las imágenes de Madrid viajarán por todo el mundo. Y eso también forma parte del negocio. Ahora falta lo más importante: que MADRING funcione en pista

Las cifras son impresionantes. El impacto económico también. La expectación está asegurada.

Pero queda una pregunta que ningún estudio puede responder todavía:

¿Será MADRING un buen circuito para correr? Ese será el verdadero examen.

La Monumental promete convertirse en una de las imágenes del campeonato. Las largas zonas rápidas pueden ofrecer oportunidades. El carácter semiurbano añade dificultad. Y nadie conoce todavía perfectamente los límites de una pista completamente nueva.

Ingenieros y pilotos tendrán que aprenderla prácticamente desde cero. Los simuladores habrán adelantado trabajo, pero el viernes llegará el momento de descubrir dónde está realmente el agarre, cómo castiga los neumáticos, qué líneas funcionan y dónde puede adelantarse.

Ahí comenzará otra historia. La deportiva. 45 años después, Madrid vuelve a tener Fórmula 1. En 1981 nadie podía imaginar cómo sería la Fórmula 1 cuatro décadas después. Ni los coches. Ni el campeonato. Ni Madrid. Este fin de semana aquellas dos historias vuelven a encontrarse.



Con un circuito nuevo, una curva llamada La Monumental, más de cien mil aficionados preparados para llenarlo y un madrileño como Carlos Sainz dispuesto a competir delante de su gente.

Después llegarán los análisis sobre el circuito, los adelantamientos, la organización, el tráfico, los precios y si los cientos de millones prometidos terminan justificando semejante apuesta.

Pero antes de todo eso habrá un instante mucho más sencillo. Cinco luces rojas. Un circuito que todavía no tiene historia. Y veinte coches esperando. 45 años después, Madrid vuelve a rugir.

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