El Dépor vuelve a Primera dispuesto a recuperar su sitio
Ocho años después de aquella dolorosa despedida ante el Barcelona, el Deportivo de La Coruña vuelve a sentarse en la mesa de los grandes. Y no lo hace de puntillas.
Tras conquistar el ascenso, el conjunto gallego ha protagonizado uno de los mercados más sorprendentes del verano español, culminado con las cesiones de José María Giménez y Marc Casadó prácticamente sobre la bocina.
El 29 de abril de 2018, el Barcelona se proclamaba campeón de Liga en Riazor tras imponerse por 2-4. Aquella noche significó también el descenso matemático del Deportivo. Dos años después llegaría algo todavía peor: el descenso a Segunda B.
Cuatro temporadas en la tercera categoría para un club que había sido campeón de Liga, semifinalista de Champions y habitual de las noches europeas. Ocho años después, el círculo se ha cerrado.
El regreso se certificó el 24 de mayo de 2026 en el José Zorrilla. El Deportivo venció 0-2 al Valladolid con un doblete de Bil Nsongo y aseguró matemáticamente el ascenso.
El equipo de Antonio Hidalgo terminó segundo con 77 puntos, después de sumar 22 victorias, 11 empates y nueve derrotas.
Era la culminación de una reconstrucción iniciada con el ascenso a Segunda en 2024 y acelerada con la llegada de Hidalgo en verano de 2025. El técnico debutará ahora en Primera con 47 años y el club ya ha renovado su contrato hasta 2028.
Pero conseguir el ascenso solamente era la primera parte del plan. La segunda era construir un equipo capaz de quedarse. 25,8 millones para volver de verdad.
El Deportivo no se ha comportado como un recién ascendido convencional.
Según AS, el club ha invertido alrededor de 25,8 millones de euros durante el verano, convirtiéndose en uno de los equipos que más ha gastado en España. Fernando Soriano ha construido la plantilla siguiendo tres líneas: jóvenes con margen de crecimiento, experiencia contrastada en Primera y oportunidades de mercado.
La mayor inversión ha sido Leo Román, por quien el Dépor pagó los nueve millones de su cláusula al Mallorca.
También llegaron apuestas de futuro como Jonathan Asp Jensen, extremo danés de 19 años procedente del Bayern por seis millones; el central nigeriano Bright Ede, por una cantidad cercana a los seis; Lorenzo Amatucci, por 2,5 millones, y Teun Gijselhart, por alrededor de un millón. Juventud, contratos largos y potencial de revalorización. Pero el Dépor quería algo más.
La veteranía llegó con un nombre inesperado: Pierre-Emerick Aubameyang.
El delantero aterrizó procedente del Olympique de Marsella por aproximadamente 1,5 millones de euros y, a sus 37 años, ha comenzado su aventura en A Coruña con tres goles en sus tres primeros partidos de Liga.
Después apareció Adama Traoré, libre tras su etapa en el West Ham y con contrato hasta 2028. Y también regresó a casa Angeliño, canterano deportivista, cedido por la Roma. El mercado ya parecía más que notable. Hasta que llegó el 1 de septiembre.
Primero apareció José María Giménez. Después de 13 temporadas en el Atlético de Madrid, el central uruguayo jugará cedido en Riazor durante esta temporada, con una opción de compra.
La operación parecía complicada principalmente por su salario, cercano a los seis millones de euros brutos anuales. La solución pasó por una renovación adicional con el Atlético hasta 2029, permitiendo al conjunto rojiblanco asumir una parte importante de su ficha durante la cesión.
A sus 31 años, Giménez aporta experiencia, jerarquía y más de una década compitiendo al máximo nivel.
Y su llegada tiene además otro valor: convertirse en referencia para centrales jóvenes como Noubi, Bright Ede o Pablo Barcia. Pero Soriano todavía guardaba otra carta.
Prácticamente sobre la bocina apareció probablemente el movimiento más sorprendente del mercado deportivista.
Marc Casadó jugará cedido en el Deportivo hasta junio de 2027, con una opción de compra no obligatoria cercana a los 30 millones de euros.
La documentación entre Barcelona y Deportivo se intercambió prácticamente a las 23:59.
El mediocentro de 22 años había disputado la temporada 2024-25 un total de 24 partidos de Liga y seis de Champions con el Barça, además de estrenarse con la selección española absoluta. Pero la enorme competencia en el centro del campo azulgrana redujo su protagonismo.
Durante el verano aparecieron equipos como Bayer Leverkusen, Leipzig, Betis, Besiktas o Al Hilal. Casadó, sin embargo, quería continuar jugando en LaLiga y no romper definitivamente su vínculo con el Barcelona. A Coruña terminó apareciendo como una solución inesperada.
La opción de 30 millones parece hoy complicada para el Dépor, pero existe un detalle importante: Casadó tiene contrato con el Barcelona hasta 2028. Si completa una gran temporada en Riazor, el próximo verano entrará en su último año de contrato y el escenario podría cambiar.
Quizá la mejor forma de entender la reconstrucción del Deportivo esté en su propia cantera. Cuando el club descendió en 2018, Yeremay tenía 15 años, David Mella 13 y Pablo Barcia 15. Hoy forman parte del Deportivo que vuelve a Primera.
El proyecto de Fernando Soriano combina precisamente esa generación de Abegondo con talento joven comprado y futbolistas experimentados. Y la situación económica también ha cambiado.
Yeremay está protegido con una cláusula de 140 millones de euros, mientras que Mella, Mario Soriano o Noubi cuentan con blindajes cercanos a los 40 millones. El Deportivo que durante sus peores años estaba obligado a escuchar ofertas ahora puede permitirse decir que no.
El objetivo inmediato sigue siendo la permanencia. Después de ocho temporadas lejos de Primera, consolidarse nuevamente entre los grandes sería suficiente para considerar la temporada un éxito.
Pero en A Coruña vuelve a existir una palabra que durante demasiado tiempo parecía prohibida: Europa. Juan Carlos Escotet ya ha reconocido que ese es el sueño a medio plazo.
Puede parecer pronto. Pero también parecía difícil imaginar hace unos años que un Deportivo atrapado en Primera RFEF terminaría compartiendo vestuario con Aubameyang, Angeliño, Adama Traoré, Giménez y Marc Casadó.
En diciembre, el Real Club Deportivo cumplirá 120 años. Lo hará otra vez en Primera División, con Riazor recuperando sus grandes noches y una generación criada durante los años más duros convertida ahora en protagonista.
Porque después de ocho años de travesía, el mensaje de este verano parece bastante claro: El Deportivo no ha vuelto solamente para volver. Ha vuelto para quedarse.
Fuentes: Wikipedia · Ovación · AS · Cadena SER · Libertad Digital · OneFootball · Vavel · Ceroacero · Atletimanía · Estadio Deportivo · El Gráfico
Artículo Carlos LZ
A ver si el Superdepor está de vuelta!
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