Messi y la Albiceleste: 21 años de una historia de amor

Ayer, martes 6 de octubre de 2026, en un Monumental repleto, Lionel Messi jugó su último partido con Argentina: 3-0 a Benín, dos asistencias y un gol de penalti. Fue el partido 208 y el gol 126 de una historia que empezó en 2005 con una tarjeta roja, atravesó cuatro finales perdidas, una renuncia y un regreso, y terminó con el país entero a sus pies.

Messi se fue de Rosario a Barcelona con 13 años, y España llegó a tantear su convocatoria. Él eligió la celeste y blanca. En 2005 ganó el Mundial Sub-20 de Países Bajos como goleador y mejor jugador del torneo, y Argentina supo que tenía algo distinto.

Su debut con la mayor, en agosto de 2005 ante Hungría, duró menos de un minuto: entró, lo agarraron de la camiseta, sacudió el brazo y vio la roja. Salió llorando. Un año después jugó su primer Mundial, Alemania 2006, donde marcó ante Serbia y Montenegro pero vio desde el banco la eliminación por penales ante los anfitriones.

En 2008 llegó el oro olímpico en Pekín, con Riquelme y Agüero a su lado. Fue su único título con Argentina durante 13 años, y no contaba como título de la selección mayor.


Mientras en el Barcelona lo ganaba todo, con la selección la historia se repetía. En la Copa América 2007 Argentina llegó a la final como favorita y Brasil la goleó 3-0. En Sudáfrica 2010, con Maradona en el banco, Alemania la aplastó 4-0 en cuartos y Messi terminó el Mundial sin marcar. En la Copa América 2011, en casa, Uruguay la eliminó por penales en cuartos y parte del público lo silbó.

Con Sabella llegó el Mundial de Brasil 2014. Messi cargó al equipo en la fase de grupos, Argentina llegó a la final en Maracaná y la perdió ante Alemania con un gol de Götze en la prórroga. Recibió el Balón de Oro del torneo mirando la copa a unos metros, sin poder tocarla.

Luego vinieron dos finales seguidas de Copa América ante Chile, en 2015 y 2016, ambas 0-0 y ambas perdidas por penales. Tres finales en tres años, cero goles de Argentina en las tres. En el país crecía la idea injusta de que Messi "no sentía la camiseta" como Maradona.


El 26 de junio de 2016, en Nueva Jersey, Messi tiró por encima del travesaño el primer penal de la tanda ante Chile. Argentina perdió su tercera final consecutiva. Minutos después, todavía con los ojos rojos, anunció en zona mixta que dejaba la selección: dijo que lo había intentado mucho y que no se le había dado.

Tenía 29 años. La noticia sacudió a un país que, de golpe, entendió lo que estaba a punto de perder. Hubo una concentración en el Obelisco, el presidente Macri le pidió públicamente que siguiera y los niños le escribían cartas. La campaña "No te vayas, Lio" se volvió un clamor nacional.

Apenas seis semanas después, en agosto de 2016, Messi dio marcha atrás. Explicó que amaba demasiado a su país y a esa camiseta, y que prefería ayudar desde adentro. En 2017 rescató casi solo la clasificación a Rusia con un triplete en la altura de Quito.

Pero el regreso no trajo títulos de inmediato. En Rusia 2018 Argentina se salvó en el último minuto de la fase de grupos y cayó 4-3 ante la Francia de Mbappé en octavos. Tras ese golpe asumió, de forma interina, un técnico casi desconocido: Lionel Scaloni.

En la Copa América 2019 Brasil volvió a eliminar a Argentina en semifinales, y en el partido por el tercer puesto Messi fue expulsado ante Chile y denunció corrupción en la Conmebol. Aquel Messi enojado, más líder y más vocal, fue el germen del capitán que vendría.


La sequía terminó el 10 de julio de 2021, en el Maracaná y sin público por la pandemia: Argentina venció 1-0 a Brasil con gol de Di María y ganó la Copa América. 28 años sin títulos mayores se cerraron con la imagen de Messi arrodillado y llorando, manteado por sus compañeros. En junio de 2022 llegó la Finalissima en Wembley: 3-0 a Italia, campeona de Europa.

Y entonces, Qatar 2022. Arabia Saudita le ganó a Argentina en el debut, y desde ahí cada partido fue una final. Messi marcó en todas las rondas eliminatorias y la final ante Francia, el 18 de diciembre, quedó como una de las mejores de la historia: 3-3 con dos goles suyos, el triplete de Mbappé y la atajada de Dibu Martínez en el último minuto. En los penales, Montiel puso el 4-2. Messi levantó la copa vestido con el bisht y ganó su segundo Balón de Oro del Mundial.


El ciclo se completó con la Copa América 2024 en Estados Unidos. En la final ante Colombia salió lesionado del tobillo y lloró en el banco, pero el gol de Lautaro Martínez en la prórroga le dio su cuarto título con la mayor.

Con 39 años, Messi jugó su sexto Mundial y fue otra vez la figura de Argentina: ocho goles y cuatro asistencias. Durante el torneo llegó a ser el máximo goleador de la historia de los Mundiales, aunque Mbappé lo superó al final. Argentina dejó en el camino a Egipto, a Suiza en la prórroga de cuartos y a Inglaterra en semifinales, 2-1, con dos asistencias suyas.

La final se jugó el 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, el mismo estadio donde había renunciado en 2016. España dominó la pelota, Argentina se quedó con diez por una expulsión y no logró ni un remate al arco. En el minuto 106, Ferran Torres marcó el 1-0 que le dio a España su segunda estrella. Messi recibió la medalla de subcampeón entre lágrimas y se fue sin hablar.

El 31 de agosto Messi publicó en sus redes una carta manuscrita: se retiraba de la selección. Aclaró que la había escrito el 21 de julio, dos días después de la final, y que la muerte de su padre y representante, Jorge Messi, el 8 de agosto, terminó de confirmar la decisión. La frase que recorrió el mundo fue breve: "Me vacié, ya no tengo más para dar".

Esta vez no hubo marcha atrás, pero sí una despedida. La AFA y Scaloni lo convocaron solo para un amistoso ante Benín, el 6 de octubre en el Monumental, e invitaron a todos los campeones de Qatar. Las entradas se agotaron en menos de dos horas.

El primer tiempo terminó 0-0, con Messi buscando su gol y el arquero beninense respondiendo. En el segundo, un córner suyo encontró la cabeza de Otamendi, luego asistió a Nico Paz para el 2-0 y cerca de los 70 minutos convirtió de penal el 3-0. En la ceremonia posterior, con la Sole cantando y sus compañeros alrededor, dijo que lo primero que pensaba era en su viejo.

Messi se va con 208 partidos y 126 goles, récords absolutos de la selección, seis Mundiales jugados y cuatro títulos mayores. Su carrera con Argentina se resume en sus finales: perdió cinco y ganó cuatro.

El chico que se fue llorando en su debut, y que en 2016 creyó que la selección no era para él, se despide como el jugador que unió a un país entero detrás de un escudo. Seguirá en el Inter Miami, pero con la Albiceleste ahora será, como él mismo escribió, un hincha más.

ARTÍCULO CARLOS LZ


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