Real Madrid 2025-2026: crónica de una muerte anunciada
Hay temporadas que se tuercen. Y luego están las que directamente se rompen. Y la del Real Madrid 2025/26 ya no admite debate: es una de esas que dejan cicatriz.
Y todo tiene explicación.
La primera es evidente: el gol. O mejor dicho, la falta de él. Porque este Madrid vive y muere con Kylian Mbappé. 25 de los 44 goles del equipo llevan su firma. Más de la mitad. Una barbaridad… y un problema. Porque cuando Mbappé no aparece, el equipo se apaga. Vinícius Jr. lleva meses sin ver puerta, Jude Bellingham no termina de arrancar y Rodrygo se ha diluido. Demasiado poco para un equipo que aspira a todo.
Y luego está el juego. O la ausencia de él. El equipo se bloquea cuando el rival se encierra. No hay soluciones, no hay variantes. Todo depende de Arda Güler. Y cuando el turco no está fino, el Madrid se queda sin luz. Así de simple. Así de preocupante.
Pero lo que de verdad ha terminado de dinamitar la temporada no se mide en estadísticas. Se mide en sensaciones.
Porque además, todo esto llega en un contexto de planificación cuestionada. El club sabe que necesita refuerzos —un central, un mediocentro—, pero también sabe que no es fácil. La plantilla está blindada por contratos largos, y hacer una revolución no es tan sencillo como parece desde fuera. El caso Vinicius, con contrato hasta 2027 y renovación estancada, añade más ruido a una situación ya de por sí inestable.
En Liga, la distancia con el Barça se ha hecho insalvable. Y ni siquiera las victorias recientes han calmado nada. Porque esto ya no va solo de resultados. Va de sensación de fin de ciclo.
Y entonces llega la gran pregunta. ¿Y ahora qué? Porque el Madrid tiene deberes. Y no pequeños.
Recuperar solidez. Decidir si el proyecto gira en torno a Mbappé o si sigue apostando por una convivencia que no termina de funcionar. Reordenar el vestuario. Elegir entrenador. Reconstruir una idea.
Porque aunque no haya títulos… lo que está en juego ahora es mucho más grande. El futuro. Porque hay temporadas que pasan. Y otras, como esta, que obligan a cambiarlo todo.
Artículo Daniel Moreno
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