ÉRASE UNA VEZ EN COMO...
En Italia llevaban años buscando algo distinto. Un equipo capaz de romper la lógica habitual de la Serie A, de competir sin miedo contra los gigantes históricos y, sobre todo, de devolver frescura a un campeonato que muchas veces parecía atrapado entre proyectos envejecidos y dinámicas repetidas.
El 24 de mayo de 2026 quedará marcado para siempre en la historia del Como 1907. Después de 117 años de vida, el club logró clasificarse por primera vez para la Champions League. Y el gran responsable tiene nombre y apellido: Cesc Fàbregas.
La dimensión de la hazaña se entiende todavía mejor mirando el contexto. En la Serie A 2025-26, detrás del Inter, Napoli y Roma no terminaron Milan y Juventus, que quedaron fuera de Champions juntos por primera vez en décadas, sino un Como que en 2019 todavía jugaba en Serie C. Un ascenso meteórico que muchos intentaron explicar únicamente desde el dinero invertido por los propietarios indonesios Hartono y Suwarso, pero que sería demasiado simplista resumir así.
Porque Cesc no llegó solo con el prestigio de haber jugado en Arsenal, Barcelona o Chelsea. Llegó con años de aprendizaje junto a entrenadores como Wenger, Guardiola o Mourinho, y con una visión futbolística moderna que rápidamente empezó a trasladar al proyecto del Como. Patrick Vieira ya decía cuando ambos coincidían como futbolistas que Fàbregas era “increíblemente inteligente”, y esta temporada parece haber confirmado definitivamente aquella sensación.
Además, el técnico español ha conseguido algo todavía más difícil: convertir un grupo extremadamente joven en un equipo competitivo desde el primer día. Los quince futbolistas más utilizados durante la temporada son sub-23, pero juegan con una personalidad impropia de su edad. No parece casualidad. Todo responde a un trabajo minucioso y obsesivo de preparación táctica y mental que en Italia ya comparan con algunos de los mejores proyectos emergentes de Europa.
Esa conexión entre entrenador, plantilla y afición terminó reflejándose también fuera del campo. Después del histórico 1-4 ante Cremonese en la última jornada, mientras el equipo esperaba el resultado definitivo del Milan-Cagliari para confirmar matemáticamente la clasificación a Champions, Cesc reunió a todos sus jugadores en un círculo en mitad del campo.
Una imagen que durante la temporada se convirtió casi en símbolo del equipo. Allí, el técnico español les dijo algo que explica perfectamente el espíritu de este grupo: “Vosotros sois la razón por la que todo esto es tan bonito. Probablemente este sea el mejor grupo que entrenaré en mi vida”.
La frase recorrió Italia. Igual que las imágenes de miles de aficionados invadiendo Piazza Volta entre bengalas, banderas y cánticos hasta altas horas de la madrugada. Pero incluso esa misma noche, ya de madrugada, Cesc dejó claro por qué este proyecto transmite tanta seriedad. En rueda de prensa aseguró que al día siguiente volvería a estar en la ciudad deportiva a las ocho de la mañana. Exactamente igual que cualquier otro día.
Porque más allá de la clasificación europea, la sensación en Italia es que Cesc Fàbregas no solo ha construido un equipo competitivo. Ha abierto una nueva puerta en la Serie A.
Artículo Carlos LZ
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