La cuenta atrás para un Mundial siempre transforma el fútbol en algo mucho más grande que un simple deporte.
Durante unas semanas, los colores de los clubes desaparecen, los debates se multiplican y millones de aficionados empiezan a imaginar qué puede hacer su selección cuando la pelota eche a rodar en Estados Unidos, México y Canadá. Porque un Mundial no son solo partidos. Son emociones, presión, ilusiones rotas y nombres que quedan para siempre en la memoria colectiva. Y como ocurre cada cuatro años, la lista definitiva de convocados volvió a convertirse en el primer gran partido del torneo.
Luis de la Fuente presentó ayer su convocatoria de 26 jugadores para el Mundial 2026 en una puesta en escena que casi terminó eclipsando a la propia lista. Pero en cuanto aparecieron los nombres, el ruido habitual del fútbol español comenzó otra vez. Debates, comparaciones y opiniones cruzadas. Que si este merecía ir más que aquel. Que si uno ha jugado más minutos. Que si otro llega mejor físicamente. El fútbol español nunca descansa cuando se trata de discutir una convocatoria.
Sin embargo, entre todos los nombres, hubo un detalle que sobresalió por encima del resto: por primera vez en muchísimos años, el Real Madrid no tendrá ni un solo representante en la lista definitiva de España para un Mundial.
Ni Dani Carvajal, uno de los veteranos del grupo y referente durante años en la selección. Ni Dean Huijsen, que mostró su enfado en redes sociales subiendo una imagen donde aparecía en el once ideal de la temporada. Ni Gonzalo, que pese a haber tenido minutos limitados dejó números más que interesantes durante el curso.
La ausencia del Real Madrid en la convocatoria ha generado todavía más ruido porque otros nombres sí estarán en el Mundial. Futbolistas como Borja Iglesias, Gavi, que apenas ha podido disputar doce partidos esta temporada, o Álex Baena entraron finalmente en la lista de De La Fuente.
Y ahí es donde vuelve a aparecer el eterno debate entre el rendimiento, la confianza del seleccionador y el famoso “grupo”. Porque si algo ha demostrado Luis de la Fuente desde que llegó al cargo es que prioriza muchísimo más la continuidad y la cohesión interna que el momento puntual de algunos jugadores. Su selección funciona casi como un bloque emocional construido desde categorías inferiores y eso provoca que, muchas veces, nombres que parecen merecer una oportunidad se queden fuera frente a futbolistas más asentados dentro de su ecosistema.

También hubo ausencias que han sorprendido muchísimo fuera del foco madridista. El caso de Carlos Espí, por ejemplo, ha dado bastante que hablar en las últimas horas. El delantero del Levante firmó doce goles en trece partidos y fue decisivo para salvar al conjunto valenciano. Muchos consideran que merecía al menos entrar en el debate final. Igual que Pablo Fornals, que completó una temporada notable en el Betis y parecía haber recuperado parte del nivel que le convirtió hace años en uno de los centrocampistas más interesantes del fútbol español.
Pero las listas de un Mundial nunca dejan a todo el mundo satisfecho. Nunca ocurrió y probablemente nunca ocurrirá.
Ahora empieza otra cosa. Ahora llega el momento donde las redes sociales, los programas de televisión y las discusiones de bar dejan paso a lo verdaderamente importante: el césped. Porque al final, los Mundiales siempre terminan colocando a cada uno en su sitio. Hay convocatorias criticadas que acaban levantando trofeos y listas aplaudidas que terminan siendo un fracaso absoluto.
Y mientras tanto, España vuelve a viajar al Mundial con una mezcla de ilusión, dudas y debate constante. Exactamente como siempre.
Artículo Daniel Moreno
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